Por Raúl Tárrega.

Visto desde fuera, La Beata Inés puede resultar complejo. Su crecimiento de los últimos años puede llevarnos a pensar que detrás de ese éxito hay toda una estrategia empresarial. Pero después de hablar diez minutos con Moisés Iborra, una de las almas del famoso horno del Mareny de Barraquetes (Valencia) junto a su hermano Ramón y sus padres Ramón y Noemí, uno se da cuenta que no es del todo así.

Ser la cuarta generación de horneros tiene estas cosas. Pasas 12 y 14 horas en el obrador, haciendo unas 1.000 empanadillas diarias a mano o ideando cuál va a ser el próximo producto tamaño XXL. “Lo del tamaño de nuestros cruasanes rellenos vino un poco por casualidad. Un día nos aventuramos y tuvo aceptación”, reconoce Moisés. Después de los cruasanes rellenos de chocolate negro y blanco de unos tres quilos, vinieron los “panquemaos”, las tartas, las berlinas (donuts) y toda una serie de productos que se han convertido en la seña de identidad de La Beata Inés.

Pero como no sólo de dulce vive el hombre, hay también pizzas de todo tipo, rosquilletas (la seña de identidad del negocio hace años) e incluso botellitas de aceite.

Moisés transmite una tranquilidad casi pasmosa al hablar del horno. “Mucha gente ve que es un trabajo sacrificado, pero yo no lo veo así. Estoy en casa. ¿Quién está a disgusto en su propia casa?”. Y concluye con una frase que define perfectamente su idea de exigencia: “No tiene que ser bueno, tiene que ser excelente”.

El negocio crece

La Beata Inés no es sólo un horno. Enfrente del establecimiento, cruzando la fina carretera que une las localidades de El Perelló con Cullera, hay un merendero donde poder sentarte a comer lo que se compra enfrente. Pero no acaba ahí. En unas semanas acabarán las obras de acondicionamiento de un nuevo local totalmente climatizado justo al lado de ese merendero, “donde nuestros clientes podrán degustar todo lo que vendemos llueva, haga frío o calor”.

El horno cuenta con un aparcamiento propio, que se suma a uno público finalizado hace poco que cuenta con 200 plazas para vehículos y que está situado justo a unos 200 metros del establecimiento.

Innovación

A pesar de ser un horno tradicional, La Beta Inés hace gala de estar a la última en muchos aspectos. Cuenta con paneles solares en el techo de los que sacan buena parte de la energía que necesita el negocio, y han habilitado expendedores automáticos para hacer el pedido y recogerlo directamente sin necesidad de esperar el turno.

La Beata Inés tiene perfil en redes sociales. Concretamente, en Facebook cuenta con 78.731 seguidores, y sus publicaciones pueden llegar a superar las 300.000 visualizaciones.

Gran equipo

Cuando llegamos al horno, la familia se encuentra alrededor de una mesa haciendo empanadillas a mano. El padre, Ramón, nos recibe enharinado de arriba abajo, y declina hacerse fotos “con estas pintas”. El obrador es enorme. Y para satisfacer a todos los clientes, La Beata Inés cuenta con un equipo de 30 personas en invierno, que se amplía hasta los 45 empleados en verano, cuando abre a las 8 de la mañana y no sabe cuándo cierra. En invierno el horario es algo más “amable”: abre a las ocho horas y cierra a las nueve de la noche.

La Beata Inés
Avenida Nazaret-Oliva, 3,
46419 Mareny de Sant Llorenç, Valencia
Teléfono: 961 76 07 26