“Viajar es descubrir que todos están equivocados sobre los otros países”, decía Aldous Huxley. El simple hecho de hacer la maleta, elegir un destino y abandonar nuestro hogar es un ejemplo de valentía y pasión por lo desconocido. Es una forma de demostrarnos a nosotros mismos hasta dónde somos capaces de llegar; de abrir nuestros conocimientos y  afrontar una nueva realidad. No sólo es beneficioso para conocer otras culturas, sino que tiene otras ventajas además.

Nos hace más feliz

Hay numerosos estudios sobre la conexión entre viajar y ser más feliz y sus resultados hablan por sí solos. Una investigación hecha por Cornell University muestra que las personas pueden aumentar su felicidad con el simple hecho de empezar a planear un viaje, y conseguir una felicidad absoluta al disfrutar de sus vacaciones.

Mejora la salud

Aunque no es algo que hagamos siempre, en general tendemos a ser más activos durante las vacaciones que en nuestra rutina habitual. La actividad física reduce la presión de la sangre y en consecuencia el riesgo de enfermedades cardiovasculares o de sufrir un infarto. No es necesario ser súper activo, simplemente realizando una caminata mientras visitamos el destino elegido o nadando en la piscina del hotel podemos reducir nuestro nivel de estrés, ya que el cuerpo está liberando las conocidas hormonas de la felicidad. Además, el cambio de entorno también ayudará a reducirlo.

Permite conocer otras culturas

Siempre vamos a volver con algo nuevo de nuestro viaje, y no estamos hablamos de los souvenirs. Viajar nos anima a aprender. Quizá sean palabras muy básicas de un nuevo lenguaje o algún hecho histórico interesante sobre el lugar que acabamos de visitar, pero siempre hay algo que amplía nuestros horizontes y nos hace más interesante como ser humano. Nuevas culturas, nuevas personas, nuevos lugares… Siempre quedan muchas cosas que no conocemos y viajar es una forma genial de descubrirlas.

Permite conocernos mejor a nosotros mismos

Siempre vamos a volver con algo nuevo de nuestro viaje, y no estamos hablamos de los souvenirs. Viajar nos anima a aprender. Quizá sean palabras muy básicas de un nuevo lenguaje o algún hecho histórico interesante sobre el lugar que acabamos de visitar, pero siempre hay algo que amplía nuestros horizontes y nos hace más interesante como ser humano. Nuevas culturas, nuevas personas, nuevos lugares… Siempre quedan muchas cosas que no conocemos y viajar es una forma genial de descubrirlas.

Ayuda a mejorar en el trabajo

Ya hemos mencionado antes que viajar reduce el estrés. De acuerdo con una investigación de 2014, incluso una escapada de fin de semana puede ayudar a las personas a recuperarse del estrés del trabajo. Pero eso no es todo. Adam Galinksky, profesor en Columbia Business School ha realizado numerosos estudios sobre la correlación que puede tener viajar y la creatividad. Y descubrió que viajando incrementamos nuestras habilidades mentales para desplazarnos entre diferentes ideas, lo que constituye una de las claves esenciales para aumentar la  creatividad.