Intentaría no ponerme sentimental pero es que la Navidad me entusiasma. Siento la parafernalia pero este mes, escribir Bonus para mí ha sido emotivo, ilusionante y ha llenado mis días de espíritu navideño. Es por eso por lo que este artículo y la edición de diciembre de Bonus es 100% navideña.

Este mes volveremos a reunirnos con nuestras familias. Y ya sean grandes o muy reducidas, estoy segura de que cada uno de nosotros va a aprovechar estas fiestas para poder disfrutar de cada segundo de ellos. A quien le guste el jaleo, claro. Para los que huyen de la multitud y quieren aprovechan las vacaciones de Navidad y estar solos o de relax, también tengo planes, que podrán encontrar entre estas páginas.

Yo soy más de reunirme con mi familia, aprovechar el puente de diciembre y decorar la casa como si no hubiera un mañana. Luces y velas en el dormitorio, flores en la entrada, el belén sobre el piano y el árbol de Navidad en la esquina del salón. Es solo imaginarlo y ya oigo los villancicos en las calles y huelo el aroma de la comida rica de mi cocina.

Es por eso que me fijo mucho en los escaparates, en la decoración de cada tienda que entro en Navidad y me empapo bien de todas las ideas que me puedan ofrecer para montar la Navidad en mi casa. Luces, adornos y espumillón llenan los escaparates y una ristra de ofertas nos impulsan a adelantar las compras de regalos de reyes. Y si alguno todavía no lo ha hecho, le queda menos de un mes para empezar a comprar dulces, mantecados, poner el árbol de Navidad y decorar el hogar.

Y, aunque estas navidades nos pongamos guapos y elegantes para las cenas, preparemos nuestra mejor receta para Nochebuena y emperejilemos la casa entera para las visitas, me gustaría invitar a reflexionar a nuestros lectores en esta época de alegría y festividad. ¿Hemos sabido aprovechar aquellos ratitos con las personas que más queremos? ¿Nos hemos parado a pensar si realmente el regalo de reyes que hemos hecho es lo que más necesitaba esa persona? O, a caso, ¿si le hace realmente ilusión? A veces es mejor regalar un abrazo o decir lo que le aprecias a una persona que poner nuestra mejor sonrisa en la cena de Navidad y pensar: ¡por favor, que termine ya!

Yo esta Navidad voy a parar. Voy a pensar qué es lo que necesita para finalizar el año cada uno de los que están sentados a la mesa en Nochebuena. Algunos necesitarán sólo que les escuchen, otros que les abracen y otros tantos sólo que te sientes a cenar con ellos. Yo esta Navidad me sentaré en mi sillón con mi Bonus. Me empaparé bien de la mejor gastronomía en mi ciudad y las últimas tendencias en moda mientras huelo a chimenea y turrón.

¡Felices fiestas!

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Por Inma Peña