Cuando no sé por dónde empezar algo o cómo abordar un tema siempre echo mano de los que saben, un escritor, un físico, un neurólogo, a veces hasta del diccionario; me leo el significado de la palabra y empiezo a tirar de ese hilo y al final siempre sale algo y de paso aprendo mucho.
Necesito despedirme de ustedes y la verdad, no sé cómo hacerlo, no solo porque haber editado Bonus ha sido de los trabajos más amables y gratificantes que he hecho dentro de Grupo Diario Editorial, sino porque además termina una etapa para mí y he de decir adiós a un montón de personas que me han ayudado a dibujar el mapa de mi vida, laboral y personal, de los últimos 17 años y claro, me cuesta, así es que como no hay una despedida perfecta echo mano de los que saben, esta vez del cine, y les dejo tres retazos de grandes escenas en las que decir adiós es de todo, menos fácil.

E.T.: No hacen falta discursos interminables. Basta un “ven” de E.T., al que Elliott (Henry Thomas) responde con un simple “quédate”. Un suspiro. Un “auch” que viene del corazón. Y un gesto tan sencillo como una mano en la cabeza del otro: “I’ll be right here”. Nada más difícil que dejar ir. Elliott lo sabe (su padre los abandonó): ahora esta criatura que llegó a ofrecerle calidez en tiempos de soledad y que él planeaba quedarse como si se tratara de una mascota, un hermano y un amigo, también se va. La expresión de Elliott al decir adiós, una mezcla de asombro, tristeza y resignación, mereció todos los premios.

Casablanca: Ingrid Bergman, para mí la más bonita de todas, dice tanto con su gesto de confusión y sus ojos llorosos. Con todo y la guerra y hasta el insoportable marido de Bergman, parecía que el amor triunfaría. Pero ahí viene Rick (Humphrey Bogart) a arruinar el momento con su maldito heroísmo y su discurso cautivador. La despedida de Ilse y Rick en Casablanca duele porque nos está diciendo lo que gran parte de Hollywood se niega a aceptar: el amor no lo puede todo; hay cosas mucho más grandes como la invasión nazi o la caballerosidad o cualquiera que haya sido la razón de Rick para dejar que Ilse desparezca bajo la impecablemente fotografiada neblina y se suba a la odiosa avioneta.

Cinema Paradiso: ¿Qué pasa cuando alguien se va sin despedirse? Toto (Jacques Perrin) se va de su pueblo y nunca vuelve… hasta que se entera de la muerte de Alfredo (Philippe Noiret). Este montaje, el de los besos, una de las secuencias más famosas del cine, hecho por Alfredo para Toto, contiene todas las escenas que el sacerdote del pueblo les ordenó cortar de las proyecciones por considerarlas impuras: justo lo que Toto necesitaba para cerrar ese capítulo de su vida. Es un adiós póstumo que no necesita mucha descripción.

Solo una última cosa, quizás la más importante, gracias, y no se preocupen, Bonus se queda en buenas manos, en las de Grupo Diario Editorial.

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Por G. Peñalver