Con la mirada puesta en la primavera, abra bien los ojos que estamos dispuestos a curarle el déficit de color y luz del invierno. Desde melocotoneros hasta almendros pasando por cerezos o campos de lavanda. La primavera trae olor a flores y frutas, un viento cada vez más calentito y un sol que pega en la cara espabilándonos del letargo invernal. El campo se pone de nuevo en marcha y ustedes junto a nosotros lo celebramos recorriendo España y algunos de sus paisajes más bonitos en esta época del año.

EL ROSA DE LOS MELOCOTONEROS DE CIEZA (Murcia) y Aitona (Lleida)

La llegada de la primavera en Aitona, municipio ilerdense del Baix Segrià, es de color rosa, de ese rosa intenso que lo cubre todo y que no tiene fin porque allí donde miras sigue estando. Se trata de uno de los paisajes más bellos de Cataluña. Un estallido de color rosa propio de los campos de frutas cultivados desde hace siglos en la zona bañada por el río Segre. Si los cerezos en flor le parecían una maravilla ahora queda claro que los melocotoneros también pueden formar parte de esta fiesta del color y usted también puede admirarla. En Cieza, municipio de la Región de Murcia y que vive de la agricultura, ocurre algo muy parecido, y es que el melocotón es uno de sus productos estrella. Son tantos y de tantas variedades los melocotoneros plantados que cuando llega la floración, los campos que rodean Cieza se convierten en un espectáculo cromático que atrae cada año a miles de visitantes.

Enlace de interés: www.lleidatur.com

LOS CEREZOS DEL VALLE DEL JERTE (Extremadura)

Por curioso que parezca, hay zonas que todavía organizan eventos festivos con motivo de algún fenómeno natural. En el mundo cada día más urbanizado, los amantes de la naturaleza y del turismo rural todavía encuentran lugares a los que asistir con el objetivo desinteresado de disfrutar al aire libre. Una de esas zonas es el Valle del Jerte, comarca del norte de Cáceres, en Extremadura. Las condiciones climáticas son las responsables de adelantar o retrasar el florecimiento de los cerezos, pero todo indica que este año se producirá en el periodo esperado: mediados de marzo y principios de abril. Según informa la Oficina de Turismo del Valle del Jerte “lo ideal para ver la floración es hacer un recorrido por todos los pueblos que componen el Valle del Jerte, así se puede disfrutar de diferentes perspectivas”.

Enlaces de interés: www.turismovalledeljerte.com

PIORNOS EN FLOR EN LA SIERRA DE GREDOS (Ávila)

La mejor época para visitar Gredos son los meses de mayo y junio, cuando esta comarca se convierte en la Capital Mundial del Piorno en Flor. Vivirá la experiencia de ver, oír y sentir más de 65.000 hectáreas de monte cubierto de amarillo. El piorno, o más bien los piornos, porque existen 13 variedades, es un humilde arbusto de monte bajo, pero en conjunto y cuando está en flor, se convierte en un espectáculo que no se querrá perder. Durante estos dos meses, los residentes de Gredos Norte rinden homenaje al paisaje y los piornos en flor. Existen más de 60 puntos de observación donde contemplar las vistas y fotografiar los cambios de luz y color.

Enlaces de interés: www.turismogredosnorte.com

LOS MARES VIOLETAS DE LA LAVANDA DE BRIHUEGA (La Alcarria, Guadalajara)

No hace falta, aunque también si se puede, ir hasta la Provenza francesa y la Isla de Hvar en Croacia para contemplar ensimismados los campos violetas de la lavanda en primavera, esta vez les recomendamos los que se encuentran en la Alcarria de Guadalajara, cerca de la localidad de Brihuega. Contemplar esos mares violetas que alegran todos los sentidos. No hace falta decir que es una maravilla los campos teñidos de morado y añil, que en Brihuega compiten en belleza con las superficies doradas de trigo y cebada, especialmente a la caída del sol, cuando los colores se intensifican y el astro se esconde detrás de los ondulados bancales.

Enlaces de interés: www.festivaldelalavanda.com

ALMENDROS EN FLOR EN LA QUINTA DE LOS MOLINOS (Madrid)

Allá donde la calle de Alcalá comienza a sentir su final le aguardan 28 hectáreas de puro sosiego y calma. Un espacio verde que responde al nombre de La Quinta de los Molinos y que en su discreción esconde su mejor virtud. Sale en pocas fotografías, seguramente en ninguna postal, pero es unos de los parques más bonitos y agradecidos de Madrid. Situado en el barrio del Salvador, en su origen fue la finca privada del arquitecto alicantino César Cort Botí, donde quiso recrear una finca agrícola del litoral mediterráneo, de ahí los cuadros de almendros, olivos y otros elementos arquitectónicos como los molinos. A la muerte del arquitecto, sus herederos llegan a un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid para que la mayor parte de la finca pase a ser de uso público. En la Quinta de los Molinos encontrarán un parque diferente, en el que cerca de 8.000 árboles le darán una tímida bienvenida al dejarnos ver por allí. Una interesante variedad entre la que destacan pinos, cipreses y sobre todo almendros, siendo estos últimos el gran reclamo del parque ya que al estar en flor como es el caso en esta época del año ofrecen un espectáculo delicioso.

Enlaces de interés: www.madrid.es

Por G. Peñalver