Vaya por delante que no tengo ninguna objeción que hacer a los mercados estilo el de San Miguel de Madrid, pero sinceramente me parecen más un reclamo turístico que un mercado de abastos de los de toda la vida, de esos en los que la gente del barrio va a comprar un pescado tan fresco que le habla o una fruta que, de verla solamente, se la comería con los ojos. Así es que aquí tienen cinco ejemplos de mercados “no pijos”, como diría un amigo mío, mercados de abastos de verdad, cuya visita es tan beneficiosa como entrar a la catedral más bonita. Además, en muchos de ellos también dan de comer, pero sin perder su esencia.

LA BOQUERÍA – BARCELONA

Sus orígenes se remontan a los mercados ambulantes que se montaban en la parte vieja de la ciudad. Hoy es una de las visitas obligatorias de Barcelona, tanto como el parque Güell. Es el rey de los mercados. Cada parada, qué palabra tan bonita para referirse a los locales de los mercados, parece una obra de arte y resulta admirable el cuidado que pone cada vendedor en ofrecer sus materias primas como si fueran auténticas joyas y no humildes cerezas o salmonetes. En su interior se suelen realizar actividades culturales y animaciones. Un espacio pensado para comprar, pero también para pasear, oler, sentir.

MERCADO DE ABASTOS – SANTIAGO DE COMPOSTELA

Cientos de vecinos se acercan diariamente a este espacio en busca de los mejores pescados, son palabras mayores, estamos en Galicia. El Mercado de Abastos de Santiago es un lugar capaz de despertar la magia de los cinco sentidos a través de su amplia oferta de productos frescos y artesanales. Por su historia, arquitectura, calidad y tradición es el segundo lugar más visitado
de la ciudad de Santiago de Compostela.
Experiencia, cultura y gastronomía enmarcados en un entorno arquitectónico histórico y único. Aquí podrá pasear, degustar y encontrar a los mejores comerciantes y artesanos, expertos en cada una de sus especialidades. El edificio se reconstruyó a mediados de los años cuarenta sobre el lugar originario del Mercado de la Ciudad, de 1870, y está gestionado por una cooperativa formada por 70 socios.

MERCADO DE VERÓNICAS – MURCIA

Construido entre 1914 y 1917, sus cuatro grandes portadas monumentales en arco dejan claro que es uno de los edificios con más solera de la capital murciana. Además de ofrecer rica variedad de verduras y hortalizas de la huerta murciana, cuenta con tres cantinas que cocinan aquello que se ha adquirido dentro. Un servicio muy popular que reúne a gran cantidad de gente los sábados a la hora del aperitivo.

MERCADO DE LA PAZ – MADRID

Situado en el barrio de Salamanca, uno de los barrios más castizos y lujosos de la capital, es un referente local para aquellos que buscan calidad en los alimentos. Lejos de las impersonales boutiques de moda de la calle Serrano, el Mercado de la Paz se caracteriza por un servicio cercano entre los tenderos y los clientes. Es el único de los cuatro mercados modernistas que se construyeron en Madrid en el siglo XIX que sigue activo como tal. Un espacio sencillo que permite descubrir el Madrid más íntimo.

MERCADO CENTRAL – VALENCIA

Su techo acristalado en forma de bóveda, de 30 metros de altura, resguarda los más de mil doscientos puestos que se distribuyen en dos polígonos irregulares. Un lugar mágico en el que raro es el día que no se tropieza uno, además de con naranjas bellísimas, con un sinfín de turistas que no dan abasto, nunca mejor dicho, haciendo fotos. En este mercado, de los más bonitos de España, se puede encontrar de todo, desde anguilas vivas a toda la rica variedad de verduras y hortalizas de la huerta valenciana. Abre todos los días de la semana desde las siete de la mañana a las tres de la tarde, excepto los domingos. Además, cuenta con un servicio a domicilio muy interesante, también sirven al resto de España e incluso a Europa.

Por G. Peñalver