El haber pasado más hambre que el perro de un yonqui y el haber trabajado muchos años en la hostelería, ha derivado en mi pasión por la buena mesa. Por suerte, es el único placer que podemos disfrutar toda nuestra vida varias veces al día.
A veces uno apuesta por darse un homenaje algo más amplio que merecido, rompe el cerdito y se anima a paladear… a otro nivel. Todo, por supuesto, con tal de traerles a los lectores la experiencia sin necesidad de que se muevan de casa. Ya saben, lo hago todo por ustedes.

La escapada

Una mañana de domingo pocos planes hay mejores que organizar una escapada a algún rincón nuevo, en el que, ya que estamos, podamos comer como un rey. El hecho de que L’Escaleta esté en Cocentaina, a una hora en coche de Valencia, lejos de quitarle atractivo se lo amplía. Salir de los entornos habituales completa la experiencia, logrando que al volver a casa uno tenga la sensación de que ha estado fuera mucho más tiempo y que ha vivido muchas más cosas. Si venimos de comer en L’Escaleta, eso último, además de una sensación, será una realidad.

El sitio

Cuando hablamos de calidad nos referimos a todo por lo que se supone que pagamos. El restaurante está ubicado a las afueras del Cocentaina, antes de llegar al pueblo, en espacio tranquilo y ajardinado, con un equilibrio ornamental perfectamente cuidado. El comedor cuenta con algo que cada día valoro más: paz. El buen ambiente llama al buen ambiente, y así pude detectar que los comensales vecinos se impregnaban de esa atmósfera, oh milagro, hablaban en voz baja.
El sonido, la luz, las vistas, la temperatura… todo listo para la fiesta de los sentidos. Ahí entra en juego el servicio. Comparable al de los mejores restaurantes del mundo. Una coreografía precisa donde no se espera ni un segundo de más ni sobra explicación alguna. La carta de vinos locales, nacionales e internacionales … más que amplia, abrumadora.

El menú

Optamos por el denominado Menú Sabor: 2 snacks, 2 aperitivos, 7 platos (entrante, pescado, arroz y carne) y 2 postres. El precio, 90 euros más bebida, echa para atrás a priori. Pero mi sensación, tras la experiencia, es que es uno de los restaurante más baratos que he conocido, si consideramos la relación entre precio y calidad. Bien sabe el amigo lector que muchas veces salimos de algún restaurante con un porcentaje de satisfacción relativa, tras habernos dejado 50, 60 ó 70 euros por cabeza. En L ́Escaleta, Kiko Moya y su equipo te dejan claro que cada céntimo desembolsado ha valido la pena en función del placer recibido a cambio.

Los platos

La comida, que es de lo que se trata, está a la altura de sus dos estrellas Michelín, desde el turrón salado de inicio, hasta el postre de higuera final. Entre los trece, destaco, además del Bloody Mery de chumbera, cuatro platos que me costará olvidar. La fideguá de fideos traslúcidos y quisquillas marinadas, las setas de otoño, huevo pochado y carbonara de coco, el blanquet con garrafó y trufa de verano y la tira de asado lacada en su jugo con berenjenas a la brasa. Este asado, por centrarme en un plato, puede que sea la mejor carne que he probado. Y ese, precisamente, es mi plato favorito, el asado. Dijeron que para cocinar la tira de asado se precisó de 50 horas de horno.
Vaya usted a saber si fueron 49 ó 51. Lo cierto es que tuve la sensación de que sólo hacía falta el cuchillo… para untarla sobre el pan.
Empiezo a ahorrar para comprar una hucha nueva, que empezaré a llenar de monedas poco a poco. No sé lo que tardaré en juntar de nuevo los 100 euros, pero de lo que no hay duda es que volveré, y se lo contaré. El lector no merece menos.

Restaurante L’Escaleta – Pujada Estació Nord 204 03820 Cocentaina – Alicante T. 96 559 21 00 – T. 96 559 13 59 lescaleta@lescaleta.com