Han pasado ya algunos años desde que el regalo de empresa era práctica habitual y condición sine qua non para cerrar cualquier tipo de transacción comercial. Eran otros tiempos, los de la opulencia y el todo vale, que afortunadamente van quedando en el olvido. El desarrollo del sector creativo, la facilidad de acceso a cualquier tipo de material y las nuevas técnicas de “merchandising”, han elevado a los regalos de empresa a una nueva categoría en la que, más allá del regalo publicitario porque sí, se busca un impacto directo y un reclamo comercial.

No hace falta bucear mucho en internet para descubrir que existen miles, centenares de miles de empresas, que ofrecen todo tipo de producto, a precios ridículos, que incluyen hasta detalles de personalización. Pero claro, una cosa es el regalo simple y sencillo y otra bien diferente el objeto que forma parte de una campaña bien planificada y estudiada por profesionales, con un fin bien concreto y una programación de impacto comercial muy estudiada.
Es importante acertar con un regalo profesional. La mayoría de las veces el que selecciona estos detalles se deja llevar por la utilidad del producto, por lo que no es extraño que las mochilas, las tazas o los bolígrafos sean los productos más vendidos entre aquellos que van a lo seguro y quieren acertar. Pero hay otros más.
En el caso de los bolígrafos, además, si la publicidad se imprime sobre un boli BIC, por ejemplo, el destinatario conoce perfectamente la marca y sabe que es sinónimo de calidad por lo que muy difícilmente se deshará el objeto. Las estadísticas aseguran que cada usuario lo utilizará 20 veces de media. Su tamaño es perfecto para regalar y transportar. Es el regalo personalizado ideal para repartir en ferias y congresos, ya que es fácilmente almacenable y manejable. Su pequeño tamaño le hace muy práctico para llevar encima. ¡Y es barato!
Las camisetas personalizadas, por ejemplo, son otro de los productos estrella de los productos de merchandising. En los últimos tiempos se han puesto de moda las camisetas técnicas o deportivas, por aquello de la fiebre del running.
Llegados a este extremo, las nuevas tendencias apuntan que cualquier regalo relacionado con el ámbito deportivo también es sinónimo de éxito, un dato a tener muy en cuenta a la hora de seleccionar un objeto promocional.

Por lo que respecta a las tazas, se trata de un clásico que no pasa de moda porque es fácilmente adaptable a las tendencias de cada momento, tanto por su diseño exterior como por el mensaje publicitario.
A los productos tradicionales habría que sumar la irrupción de los llamados regalos tecnológicos o “gadgets” entre los que el “pendrive” es el número uno. Nuevamente hablamos de productos útiles. Según la asociación internacional PPAI, un estudio de la consultora independiente MarketTools confirma la eficacia de los productos promocionales.

El impacto de los regalos
Según las conclusiones del análisis, el 94% podía recordar un producto promocional que habían recibido en los últimos dos años; el 89% también podía recordar el anunciante; el 83% aseguró que les gustaba recibir productos promocionales; al 48% le gustaría recibir productos promocionales con más frecuencia; y el 69% confirmaron que mantienen el producto promocional. Pero el estudio iba más allá: el 83% podía recordar la marca o empresa anunciada; el 75% se acordaba del producto o servicio anunciado y el 80% se identificó claramente con el tipo de productos promocionales que recibieron.

Un ejemplo en el que se pone de relieve cómo se puede trabajar desde el punto de vista creativo para que el impacto del producto sea todavía mayor. Acción realizada por Taller de Ideas y Comunicación para la Autoridad Portuaria de Castellón en la que su memoria anual lleva incluido un pendrive atado, literalmente, a la imagen de un norai:

El nuevo número uno

Casi al mismo nivel que los bolígrafos, los USB pendrive se han aupado a las primeras posiciones del ranking de regalos promocionales preferidos. Difícilmente alguien despreciará un regalo de estas características e incluso son bastante codiciados.
Pero, ¿qué características le han llevado a posicionarse tanto y tan bien en el mercado?
Por un lado, se trata de un regalo “tecnológico” que se utiliza tanto en el hogar cono en la oficina, por lo que se restringe su uso a un ámbito exclusivo.
Debido a la escasez de elementos mecánicos y a que no se utiliza constantemente, es un producto con una vida útil bastante larga. Estas dos características, hace que su visibilidad se multiplique.
Se trata de un producto que, además, se puede personalizar muy fácilmente y que puede tener casi cualquier forma, por lo que desde el punto de vista creativo se puede trabajar para que el impacto del producto sea todavía mayor.
Asimismo, el pendrive puede contener información de la empresa que lo regala, ya sea a través de archivos grabados o mediante una segunda partición del disco.
Son productos muy baratos, mucho más cuando su producción es mayor y poseen un indudable valor sostenible ya que se están imponiendo como sustitutos de los grandes bloques de papel en informes, dossiers, presentaciones, etc.

Claves para seleccionar un regalo de empresa

¿Queremos vender un producto?, ¿consolidar una marca?, ¿agasajar a un cliente?… Es importante saber qué es lo que se pretende a la hora de seleccionar regalos promocionales, porque del objetivo depende mucho el tipo de elección.
En primer lugar, y fundamental, es importante saber a quién queremos hacer el regalo ya que no será lo mismo dirigirnos a un nivel ejecutivo empresarial que a un público escolar, por ejemplo.
Evidentemente, necesitamos saber con qué presupuesto contamos y la cantidad de regalos promocionales que queremos hacer. Es la única fórmula para acotar y realizar la selección entre una horquilla concreta.
Tendremos que decidir si es conveniente personalizar el producto o no. Aunque parezca de cajón, hay determinados regalos a los que la personalización les quita valor (no es lo mismo una pluma Montblanc que una pluma Montblanc con un mensaje promocional o el nombre de una empresa impreso).
Hay que ajustar el significado del regalo y su mensaje con el espíritu de la empresa. Por ejemplo, no tiene mucho sentido que un gimnasio regale encendedores… en este caso es mucho más efectivo un producto técnico o deportivo.
Finalmente, habrá que decidir si el producto se presenta desnudo o si se opta por un embalaje apropiado que incluso puede albergar mensajes promocionales.
Finalmente, habría que distinguir el regalo publicitario y el regalo promocional, o el que forma parte de una determinada campaña para tratar de dar visibilidad a un producto.
En el segundo caso habría que aplicar las técnicas básicas del marketing y el “merchandising” y que pasarían por la definición de logotipo, el eslogan, análisis de mercado, público objetivo y competencia método de distribución, dotación presupuestaria, cronología de la campaña, etc.

¿Qué le pasa al textil?

También en su día los objetos textiles fueron un reclamo muy importante. Las camisetas o las gorras, por ejemplo, fueron durante años dos de los productos más demandados, pero todo indica que en el entorno empresarial estos dos productos han caído en el olvido.
La dificultad para acertar con las tallas pedidas o la asociación que el usuario hace de este tipo de productos con actividades mundanas (ropa que puedes ensuciar o romper) hace que su uso ya no esté de moda.
Por lo que respecta a las gorras promocionales, ¿cuántas personas hay por la calle con este tipo de gorras? Evidentemente es un producto que ya no es útil, por lo menos en su faceta comercial… y el usuario lo sabe.
Sin embargo, hoy en día tienen un mayor recorrido las prendas técnicas o deportivas, aunque mantienen la misma dificultad de las tallas.

El miedo a la basura

El mayor enemigo de nuestros objetos promocionales es el cubo de la basura. Cuando el receptor del regalo no sabe qué hacer con él y sus opciones pasan por deshacerse del objeto, nuestro objetivo ha fracasado.
Faltas de ortografía, dispositivos que no funcionan, bolígrafos que no escriben u objetos inverosímiles, son algunos de los detalles que pueden acabar por echar al traste nuestras aspiraciones.

Larga vida a las cestas de navidad

Los orígenes de regalar cestas y lotes de Navidad se remontan a la Antigua Roma, donde existía la tradición pagana de celebrar Saturnalia en honor al dios Saturno, protector de las cosechas, ofreciendo una cesta llena de alimentos allá por el mes de diciembre. Una buena costumbre con un buen principio para un sector que parece recuperarse del batacazo de la crisis. Y es que, en la época de bonanza, se calcula que el sector vendía en torno a once millones de cestas de Navidad por año, una cifra que bajó a la mitad entre 2007 y 2012 por el declive económico del país.
Desde la empresa Lotes de España nos aseguran que “se ha abierto un camino de encadenar cinco años de crecimiento tras la recesión de 2008 a 2013. Nuestra previsión es alcanzar las 276.000 cestas y lotes de Navidad para esta campaña y esperamos crecer entre un 5 y un 8% más respecto al año pasado. Con una facturación de unos 4,7 millones de euros. Hay que tener en cuenta que la cesta media en empresas sigue siendo de unos 30 euros y para particulares, 60. Pero tenemos para todos los bolsillos”. La personalización, la presencia de productos gourmet, en detrimento de algunos artículos típicamente navideños, y un cada vez mayor número de pymes que recuperan la tradición de regalar cesta, son algunas de las claves de esa recuperación.
Lo importante es tener detalles con la gente que haya estado a su lado ya sea clientes, trabajadores, amigos, familia y el presupuesto lo decide cada uno. Lotes de España ha seguido creciendo y adaptándose a los gustos del consumidor. “Junto con el surtido tradicional, hemos incluido cervezas de importación, ginebras y todos los complementos para elaborar un buen gin tonic. Nos adaptamos e informamos sobre la nueva normativa que diferencia los jamones, su calidad y procedencia”, informan desde esta firma que cuenta con más de 160 referencias en su catálogo.
Para muchos la cesta de Navidad es una tradición que jamás debería perderse. “En las empresas es un factor que ayuda a cohesionar la plantilla y mantiene la ilusión en unas fechas que con las nuevas modas de la compra online se pueden perder. La gente empieza a comprar sus regalos meses antes o se auto regala y se pierde la magia de repartir ilusión y compartir una cesta. La cesta es un regalo para compartir. Es algo propio de la Navidad”, subrayan desde Lotes de España.

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Por Fernando Vitoria / Gema Peñalver