Como ocurre con casi todas las ciudades, lo mejor para descubrir los pilares sobre los que se sustenta una escapada a Zaragoza es pasear por sus calles, así sin más. Pero si le añadimos que lo podemos hacer durante las Fiestas del Pilar y aprovechar el próximo descanso que nos da el calendario, pues mejor. Y es que del 7 al 15 de octubre Zaragoza se transforma y acoge más de medio millar de actos culturales y lúdicos para que grandes y pequeños, zaragozanos y visitantes, encuentren actividades a su medida y de su gusto, además de los propios encantos que la ciudad ofrece siempre. Con este recorrido, pilar a pilar, verán que una de las características definitorias de Zaragoza es su particular mezcla de tradición y modernidad.

Un recorrido

Romanos, musulmanes, judíos y cristianos dejaron un legado cultural que aún hoy puede admirarse. Hay algunos monumentos y lugares que son de visita obligada. Puede empezar la jornada en la plaza del Pilar, junto al río Ebro. Aquí se levantan tres de los edificios emblemáticos de la ciudad: la Basílica del Pilar, un templo que es símbolo universal de Zaragoza; el Palacio de la Lonja, la construcción civil más importante del siglo XVI en Aragón, que alberga numerosas exposiciones a lo largo del año; y la catedral de San Salvador (La Seo), que es el conjunto más significativo y valioso de Aragón, en el que se reflejan tendencias artísticas medievales, renacentistas y barrocas. No olvide acercarse hasta el muro exterior de la Parroquieta que se halla en uno de los laterales de la Seo y es la obra cumbre del mudéjar zaragozano.

Un museo

Uno de los lugares de obligada visita en esta hermosa ciudad, es sin lugar a dudas, el museo del teatro romano. Este teatro que tiene casi 2.000 años de antigüedad fue descubierto por casualidad, como suele suceder con los restos arqueológicos, por un vecino que estaba realizando una obra de construcción y que al remover tierra y edificios encontró esta maravilla, única en España.
Se cree que el teatro tenía capacidad para 6.000 espectadores, lo que habla a las claras de su tamaño e importancia.
Los trabajos de restauración, que duraron casi 12 años, le permitirán apreciar tanto las gradas como el escenario; al mismo tiempo se creó un centro de interpretación en donde los visitantes pueden conocer con mayor profundidad las costumbres de aquella época.

Un vino

Aragón es una de las regiones cuyas denominaciones de origen están destacando sobremanera. Le recomiendo intentar probar por copas el PI, de Bodegas Langa, y Sed, El vino del desierto (de los Monegros), en la Bodega Almau (Estébanes, 10) y el Mesón Martín (María Guerreo, 26), donde también podrá llevárselos empaquetados.
Un buen lugar para comprar vinos aragoneses de todo tipo es la tienda Tome Vinos (Kentya, 4) del enólogo Michael Cooper, que tiene además marcas de su propia selección.

Una tienda

Zaragoza también se presta al consumismo, especialmente en la zona de León XIII, donde la tendencia pop up se ha extendido a diferentes bares y espacios en los que se puede comprar mientras degusta, habla y se divierte, como el Marengo Bar & Deli (Francisco de Vitoria, 5) propulsor de la moda del vermú de los sábados a mediodía.
También el casco antiguo tiene sus pequeñas boutiques, como Träd Market (Vírgenes, 3) un espacio único donde se puede probar ropa o pedir que se la hagan a medida los sastres de Hay Tormenta, mientras el resto de la familia curiosea entre libros, bisutería de cremalleras, lámparas con botellas de agua, etc.
Además, Las Armas acoge su ya tradicional mercado el segundo domingo de cada mes. Y algún domingo puntual, se traslada a las afueras el Almenara Market para compras, gastronomía y actividades paralelas. www.tradmarket.com

Por G. Peñalver