Como ocurre con casi todas las ciudades, lo mejor para descubrir los pilares sobre los que se sustenta una escapada a Zaragoza es pasear por sus calles, así sin más. Pero si le añadimos que lo podemos hacer durante las Fiestas del Pilar y aprovechar el próximo descanso que nos da el calendario, pues mejor. Y es que del 7 al 15 de octubre Zaragoza se transforma y acoge más de medio millar de actos culturales y lúdicos para que grandes y pequeños, zaragozanos y visitantes, encuentren actividades a su medida y de su gusto, además de los propios encantos que la ciudad ofrece siempre. Con este recorrido, pilar a pilar, verán que una de las características definitorias de Zaragoza es su particular mezcla de tradición y modernidad.

Un parque

Otro buen plan es pasear por la regenerada ribera del Ebro, con sus chiringuitos, y por el parque del Tío Jorge. Atravesando el puente de Piedra, se llega a la plaza del Pilar. A partir de ahí se sube desde la calle Alfonso, todo el paseo de la Independencia y la Gran Vía, hasta el Parque Grande. Es el parque más complejo, completo y extenso de toda Zaragoza y contiene zona de pinares, grandes avenidas incluso asfaltadas, rincones emblemáticos como Glorieta de la Princesa, pequeñas zonas ajardinadas con flor de temporada o el Jardín de Invierno, con una configuración que invita al descanso y al disfrute de la contemplación de las diferentes especies ornamentales.
Cabe destacar la Avenida San Sebastián con sus tres fuentes cibernéticas y los paseos que las rodean donde las figuras de seto recortado y los rosales crean un espectáculo visual de gran colorido. Dentro del parque hay grandes zonas de ocio como cafeterías, terrazas, juegos infantiles, pistas de petanca y de patinaje, kioscos, paseos y andadores, tren infantil para visitas, alquiler de bicicletas, diferentes plazas y monumentos. Además, dentro del parque se encuentran los viveros municipales, así como un jardín botánico con especies propias de nuestra región y también del resto del mundo. Otra opción es visitar el Parque Metropolitano del Agua, la gran área de recreo y pulmón de la ciudad y un auténtico museo al aire libre. Herencia de la Expo 2008, está lleno de posibilidades lúdicodeportivas y culturales: pasee por sus avenidas y disfrute de los Jardines Acuáticos, el campo de golf, la Playa Fluvial y el Teatro Arbolé.

Zaragoza

Una tapa

El Tubo es la zona de tapeo de Zaragoza por excelencia. Los establecimientos ubicados en las calles que rodean o atraviesan estas dos manzanas del casco histórico de la capital son lugar de peregrinaje para zaragozanos y visitantes desde hace muchos lustros. Los concursos de tapas en Zaragoza son un reto constante para el gremio. Muchos premios luce la barra del Meli Meló (Mayor,45), un reclamo para los sentidos con chistorra gratinada, bola de yuca y ‘chupachups’ de ternasco. Casa Pedro (Cadena, 6) ha ganado también unos cuantos y quedó fi nalista del Concurso Nacional de Tapas. Lo mejor: su canelón de pintada. El Broquel (Broqueleros, 3) y El Bandido (Manuel Lasala, 22), así como Casa Unai (Luis del Valle, 4) bien merecen ser mencionados.

zaragoza2

Una tentación

Zaragoza

Otra calle por la que apetece pasear al atardecer es Don Jaime I, porque en ella abre sus puertas desde 1858 la pastelería Fantoba (Don Jaime I, 29) catedral zaragozana del dulce cuyos fieles acuden todos los días a venerar las frutas de Aragón, las de Niza, los guirlaches y las trenzas de la Virgen. Y es que se dice que fueron los monjes de una localidad cercana a Zaragoza los que primero introdujeron el cacao en España.

Un plato

Los huevos rotos son una especialidad aragonesa irrenunciable: inmejorables los de foie del Doña Casta (Estébanes, 6), entre otras variedades. Sus croquetas también son de premio (literalmente), si bien compiten con las del Cervino (Ainzón, 18), hasta de cigalas y manitas o txangurro… Ambos tienen sus restaurantes y una sede en el centro gastronómico Puerta Cinegia. En el mismo Tubo, Algo Más (Estébanes, 2), les hace digna competencia, así como a La Miguería (Estébanes, 4), que es el especialista en las clásicas migas. También el Bula (José María Lacarra de Miguel, 23) sorprende con las croquetas de borraja y sepia, de ternasco y de gamba y gulas. Tampoco podemos olvidar que en Aragón el ternasco es la carne reina. La bodega de Chema (Félix Latassa, 34) es el especialista por antonomasia, pero no se quedan cortos la Parrilla Albarracín (Plaza Ntra. Sra. del Carmen, 1-2-3) y Casa Royo (Camino el Tomillar, 1).

UNA TAPA

Y el gran pilar para todos…

LAS FIESTAS DEL PILAR

La capital del Ebro, se convierte en una ciudad alegre, imaginativa, colorista y, sobre todo, hace gala de la bien merecida fama de ciudad acogedora. Las Fiestas del Pilar son las grandes fi estas de otoño que cierran la temporada por todo lo alto en un festival de festivales, donde se puede conocer la diversidad de actividad cultural que existe a lo largo del año.
Del 7 al 15 de octubre Zaragoza triplicará su población y acogerá más de medio millar de actos culturales y lúdicos. El 90 por ciento de los actos que confi guran el programa festivo son de acceso libre y tienen como escenario la calle. La cultura se adueña de las calles de la ciudad durante diez días. Las plazas del Casco Histórico son escenarios emblemáticos que acogen un gran festival de teatro de calle. Circo, entendido en la expresión más amplia de la palabra, danza y humor, percusión clowns y mimos, grupos folklóricos aragoneses y de fuera de la Comunidad – en la Plaza San Felipe y en la Plaza del Pilar y grandes conciertos ( David Bisbal, Hombres G, Amaral, Raphael, etc).
Esta programación se completa con ferias de artesanía, muestras de artesanos, los espectáculos de teatro itinerante, los espacios infantiles Río y Juego y el Parque de las Marionetas, los espectáculos de agua, luz, música, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos o el Tragachicos. Uno de los grandes momentos de las Fiestas del Pilar es la Ofrenda de Flores del 12 de octubre. Ese día, miles de ciudadanos salen a la calle ataviados con sus trajes típicos en un gran acto de identidad colectiva para depositar flores a la Virgen del Pilar.

Zaragoza

Por G. Peñalver