Como las cosas que a uno le pasan y vive en primera persona son las que mejor se cuentan, les voy a contar que hacía como quince años que no me subía a una bicicleta, y eso que vivo en una de las ciudades, Valencia, que aparece en el reportaje de este número de Bonus y que analiza las ciudades más amables con las bicicletas en España. Yo lo único que tuve que hacer fue alquilar la bicicleta, pedalear y dejarme llevar por el mejor anfitrión que alguien puede tener para una aventura urbanita y a dos pedales, alguien que nunca ha tenido coche y que realmente se ha movido por ciudad durante años en bicicleta, para mí un ser encantador de otro planeta.

Punto de partida el Palau de la Música de Valencia, ubicado en el cauce del río Turia y llegada al parque natural de El Saler y La Albufera, 25 kilómetros, ida y vuelta, espectaculares. Me perdonarán si les digo que lo desconocía. Desconocía que se podía llegar en carril bici hasta La Albufera. No desconocía que en Valencia, como otras muchas ciudades, se está haciendo una política a favor de la bicicleta notable y que unas semanas antes de Navidad, el centro de esta ciudad estaba inmerso en obras para la construcción de nuevos carriles bici y la controversia que esto generó. Hoy, sin embargo, tengo la impresión de que ese centro, con sus mismos comercios, cafeterías, restaurantes, grandes almacenes, taxis y autobuses, ya se ha acostumbrado a este tipo de tráfico, más ligero, menos contaminante.

Pero insisto, salir de una ciudad grande como Valencia, con tráfico, sin riesgos porque un carril solo para bicicletas te lleva, sin casi darte cuenta, a un paraje tan especial como el que les he comentado, es una pasada, como también lo era el ir y venir de bicicletas, infinito. Todo esto me hizo pensar una cosa, alguien hizo algo bien para el disfrute de muchos. Y acabo diciéndoles que repetí la experiencia en otra ciudad a la que también nombramos en este reportaje, San Sebastián, en un día nublado y con algo de frío, otra pasada. Así es que mi admiración por todos los que apuestan por la bicicleta y sobre todo al ser encantador de otro planeta que me hizo vivir esta joya de experiencia y que como me dice siempre que me ofusco: “Gema open your mind”.

Por G. Peñalver